miércoles, 12 de marzo de 2014

C R E C I M I E N T O P O S T R A U M Á T I C O Y C O N S T R U C C I Ó N D E S E N T I D O

E N L A   A D V E R S I D A D


 Paulo Daniel Acero Rodriguez




Algunos   de  los   avances   teóricos   sobre   el concepto de resiliencia,  se  pueden    relacionar con el concepto de Crecimiento Postraumático, al entender la resiliencia como la capacidad no sólo de salir indemne de una experiencia adversa sino de aprender de ella y mejorar.

  El concepto de Crecimiento Postraumático, de acuerdo a lo propuesto por Calhoun y Tedeschi (1999), hace referencia al cambio positivo que un individuo  experimenta   como   resultado   del proceso de lucha que emprende a partir de la vivencia de un suceso traumático. Vera Poseck, Carbelo y Vecina (2006) han precisado que “...para la corriente  americana,  este  concepto, aunque  está  estrechamente   relacionado   con otros  como   Hardiness   o   resiliencia   no   es sinónimo   de   ellos,   ya  que,   al   hablar   de crecimiento postraumático no sólo se hace referencia a que el individuo enfrentado a una situación traumática consigue sobrevivir y resistir sin sufrir trastorno alguno, sino que además la experiencia opera en él un cambio positivo que le lleva a una situación mejor respecto a aquella en la que se encontraba antes de ocurrir el suceso (Calhoun y Tedeschi, 2001). Desde la perspectiva francesa, sin embargo, sí serían equiparables crecimiento postraumático y resiliencia”.

Cambios psicológicos positivos y crecimiento personal más allá de los niveles previos de funcionamiento,  son  algunas  de  las características que describen el fenómeno que se ha denominado Crecimiento Postraumático. Tedeschi, Park y Calhoun (1998) han identificado 5 resultados de Crecimiento  Postraumático  a saber:

  
•     Incremento   en la apreciación del valor de la vida
•    Sentido de que la vida brinda nuevas posibilidades
•       Incremento de la Fortaleza personal 
•      Fortalecimiento  de  las  relaciones personales, especialmente con los  más cercanos
•       Cambios espirituales positivos.


De manera más reciente, se ha propuesto que el Crecimiento Postraumático puede ser visto como un estilo de afrontamiento así como un resultado del  afrontamiento  positivo  (Affleck  y  Tennen,
1996). Por su parte Zoellner y Maercker (2006), en una aproximación crítica y comprensiva al concepto de Crecimiento Postraumático, identificaron 4 modelos que son usados para su consideración:
  
1 Muchos autores señalan el rol significativo de construir significado en el afrontamiento de la experiencia  traumática,   en   este   sentido   la atención se focaliza en construir una respuesta que le de sentido a la pregunta ¿Por qué paso esto? 

2  Park y Folkman (1997) citados por Jackson (2007) distinguen entre construcción de significado situacional y global, esto es que una experiencia traumática específica puede llevar a la persona a reevaluar su apreciación global de las creencias que soportan su vida. 

3   El tercer punto de vista, considera al Crecimiento Postraumático como un proceso interpretativo, en el que la persona procesa la información de lo que le ha sucedido, reinterpretando la experiencia como un suceso que hace emerger las capacidades de afrontamiento 

4 El último modelo, asume al Crecimiento Postraumático como un elemento de visualización positiva en el cual, los sucesos adversos, se asimilan como factores que ayudan para que la persona  desarrolle  estrategias  nuevas  y  mas sanas de afrontamiento en ocasiones posteriores

En un análisis  más profundo sobre los términos relacionados, puede decirse que las teorías que defienden la posibilidad de un crecimiento o aprendizaje postraumático permiten considerar que, de alguna manera, la adversidad puede, en no pocas ocasiones, no solo traer efectos traumáticos a las personas, sino que ella misma, puede provocar que en las personas emerjan procesos cognitivos de adaptación trayendo como resultado no sólo que se modifiquen las visiones de uno mismo, de los demás y  del  mundo, sino que, incluso,  se produzca la convicción de que uno es mejor de lo que era antes del suceso. En ese sentido, Calhoun y Tedeschi precisan que el crecimiento postraumático tiene un lugar mas prominente desde la cognición que desde la emoción (Calhoun y Tedeschi, 2001). 


Calhoun y Tedeschi (2001), han propuesto que el crecimiento postraumático que pueden experimentar las personas luego de afrontar un evento  adverso,   puede   dividirse   en   tres categorías a saber: cambios en uno mismo, cambios en las relaciones interpersonales y cambios en la espiritualidad y en la filosofía de vida. 


Sobre los cambios en uno mismo, los autores apuntan   que,   después  de   experimentar   un evento adverso, muchas de las personas manifiestan experimentar un notable aumento de confianza  en   las   propias   capacidades   para afrontar cualquier adversidad que pueda sobrevenir en el futuro. Vera Poseck y cols (2006) manifiestan  al  respecto  que  “...este  tipo  de cambio puede encontrarse en aquellas personas que, por sus circunstancias, se han visto sometidas a roles muy estrictos u opresivos en el pasado  y  que  a  raíz  de  la  lucha  que  han emprendido contra la experiencia traumática han conseguido  oportunidades  únicas  de redireccionar su vida”.


En lo que tiene que ver con los cambios en las relaciones interpersonales, Calhoun y Tedeschi (citados en Acero, 2008)  reportan, con base en sus investigaciones, que muchas personas han encontrado un marcado  fortalecimiento de sus redes sociales a partir de la vivencia de una experiencia traumática y, de manera particular, en el caso de algunas familias y parejas que han vivido situaciones, resaltan que ellas concluyen sentirse más unidas ahora que antes del suceso. Nuevamente, al respecto, Vera Poseck y cols (2006) refieren  que “...en un estudio realizado con un grupo de madres cuyos hijos recién nacidos sufrían serios trastornos médicos, se mostró que un 20% de estas mujeres decía sentirse más cerca de sus familiares que antes y que su relación se había fortalecido (Affleck, Tennen  y  Gershman,  1985).  Por  otro  lado,  el haber hecho frente a una experiencia traumática despierta en las personas sentimientos de compasión  y  empatía  hacia  el  sufrimiento  de otras personas y promueve conductas de ayuda”. 


A continuación, sobre la tercera categoría propuesta por Calhoun y Tedeschi (1999), sobre los  Cambios en la espiritualidad y en la filosofía de vida, los autores manifiestan que las experiencias traumáticas tienden producir una transformación radical en lo que tiene que ver con las ideas y concepciones relacionadas con la parte moral, la espiritualidad y los valores. De manera particular, la  experiencia propia, en el trabajo con padres cuyos hijos han muerto o con personas  que  han  vivido  el  secuestro  o  han sufrido amputaciones por la explosión de minas antipersona en Colombia, nos ha permitido ver que, a pesar de que el área espiritual es una de las áreas en que las personas mas se ven confrontadas, a su vez es en la que mas se reportan   cambios   con   el   tiempo,   pues  las personas suelen reconsiderar su escala inicial de valores y aprenden a ver la vida en un sentido más trascendente. 


Vera  Poseck  y  cols  (2006)  afirman  algo  que parece trascendental sobre el crecimiento postraumático y es que, independiente de lo que se ha mencionado, “Las personas que experimentan crecimiento postraumático también suelen  experimentar   emociones   negativas   y estrés (Park, 1998). Se ha encontrado que, en muchos casos, sin la presencia de las emociones negativas el crecimiento postraumático no se produce (Calhoun y Tedeschi, 1999). La experiencia de crecimiento no elimina el dolor ni el sufrimiento, de hecho suelen coexistir (Park, 1998, Calhoun y Tedeschi, 2000). En este orden de ideas, es importante resaltar que el Crecimiento Postraumático debe ser entendido siempre como un constructo multidimensional, es decir, el individuo puede experimentar cambios positivos en determinados dominios de su vida y no experimentarlos o experimentar cambios negativos en otros  dominios”.  (Calhoun,  Cann, Tedeschi y McMillan, 1998, citados por Vera Poseck y cols, 2006). 

En aras de una mejor comprensión de lo aquí expuesto, a continuación presentamos una comparación de  los conceptos de Resiliencia y Crecimiento Postraumático: 

En primer lugar, la Resiliencia se concibe como una característica preexistente al evento traumático o a la situación altamente estresante. Dado o anterior, la resiliencia puede concebirse como la habilidad para recuperarse o regresar al nivel de funcionamiento que tenia el individuo antes  que la adversidad se presentara o que, pasado el evento adverso, la persona presente mínimas reacciones psicológicas que puedan considerarse   insanas. En pocas palabras, los individuos resilientes tienen altos niveles de fortaleza emocional des pues del suceso adverso.


Rice & Groves (2005) han descrito algunos factores que se asocian a la resiliencia: 

•   Amplias herramientas comunicativas, habilidades cognitivas y habilidades para resolver problemas.
•     Creencias positivas acerca de sí mismo y del futuro
•      Habilidad  para  autoregular  los comportamientos
•      Capacidad para pedir ayuda a otros 
•      Círculo familiar estable 
•      Experiencias escolares positivas 
•     Consistente   ambiente   familiar  donde existen rutinas y se da lugar a los rituales y tradiciones que generan identidad
•      Fuerte identidad cultural 


Por otra parte, en lo que tiene que ver con el Crecimiento  Postraumático,  este  puede entenderse como una característica que se desarrolla como resultado del aprendizaje que hace el individuo a partir de la exposición al trauma o crisis. El Crecimiento postraumático se hace evidente a través de muchos comportamientos   claramente   definidos y patrones de pensamiento que no estaban presentes de manera previa a la ocurrencia del evento adverso (Turner y Cox; 2004 en Tedeschi y Calhoun, 2004). Los comportamientos y características personales que podrían asociarse a  la  experiencia  de  crecimiento  Postraumático son,  entre  otros,  (Tedeschi  y  Calhoun,  2004; Acero 2008): 


•     Experimentar    mayor    compasión    y empatía por otros, después del trauma o la pérdida personal.
•     Incremento en la capacidad de ajuste y flexibilidad ante situaciones adversas
•     Mayor madurez psicológica y emocional en relación con otras personas en el mismo rango de edad
•     Más profunda comprensión y valoración de la vida, en comparación con sus pares
•     Más profunda comprensión y apreciación de los valores personales, proyecto vital sólido y sentido de vida
•    Mayor valoración de las relaciones interpersonales
•       Sentido de vida trascendente 
•      Reestructuración   del   orden   de prioridades vitales (prima más el ser que el tener). 


Para finalizar, es importante recalcar que, al igual que  se  mencionaba  en  torno  a  la  resiliencia, sobre la experiencia del Crecimiento Postraumático también se debe comprender que, esta no es una experiencia que pueda llamarse universal y que no todas las personas que pasan por una experiencia traumática señalan haber obtenido   beneficios y crecimiento personal a partir  de  su  vivencia.  El  trabajo  que  pueden hacer  las  personas  al  interior  de  un  proceso terapéutico,  implica  por  lo  tanto  un reconocimiento de sus emociones, una integración   de   las   mismas   a   la   estructura personal y la puesta en acción de adecuadas estrategias de afrontamiento que le permitan proyectarse   al   futuro   y   crecer   como   seres humanos  al  no  tomar  la  adversidad  como  un enemigo sino como un maestro de la vida. Esta perspectiva, llevara al Crecimiento Postraumático y,  en consecuencia a vivir la  vida  en  un  más armónico   equilibrio   emocional   teniendo   en cuenta que más importante que lo que nos sucede, es la manera como afrontamos aquello que nos sucede.